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La circulación está abierta en Díaz Mirón, sin embargo la falta de construcción de un carril en algunas zonas y los coches estacionados en otras dificultan el tránsito.
Las palmas reales que ya fueron trasplantadas a sus nuevos hogares están sufriendo las consecuencias.
Sus ramas secas, a punto de caer y raspones en los troncos demuestran el estrés al que fueron sometidas durante su manejo.
Sólo las primeras cuadras de la alameda, hasta llegar a la zona donde se encuentran los vendedores de Díaz Mirón, muestran un significativo avance.
El resto aun está en obras y casi impenetrable.
Los obreros trabajan en las banquetas y los cables que aun están fuera de su sitio.
La fuente de Díaz Mirón que se encuentra justo frente a lo que era los cines Toña “La Negra” y Agustín Lara sigue ahí, a la espera de ser retirada.
Muchas bancas redondas y antiguas son aun refugio de los vagabundos que se niegan a abandonar lo que consideran es su casa.
En el tramo que está una cuadra antes de llegar a la central de autobuses se observa claramente la fila de árboles que serán trasplantados con la mejor de la suertes y derribados los menos afortunados.
Los autobuses de transporte público siguen sin respetar carriles, autos, peatones. Ellos no respetan nada ni a nadie y circulan como los dueños del recién colocado pavimento.
Así inicia el año en Díaz Mirón, cuyo término de obra depende de la resolución a la que se llegue en los tribunales por el amparo interpuesto por la Asociación Civil Justicia y Consciencia Ciudadana.
